Me han contado muchas historias sobre noches de borracheras: llantos, peleas, vómitos, despertares en camas inesperadas, lapsus... Pero desde luego, esta se lleva la palma, y el protagonista es alguien por el que no apostarías, muy cercano a mí, de hecho el de la puerta de enfrente, Julien, el Killer suizo, el reloj de precisión, el dulce chocolate, aquél que esconde el dinero del mundo entero...
Todo ocurrió el fin de semana del 26 de septiembre cuando nos disponíamos a ir a Riga, Letonia, con crucero (Sale muy barato, alrededor de 10-20 €/pers). La primera noche, como era de esperar salimos de fiesta en el barco y pasamos un buen rato. Julien acabó tal y como se ve en esta foto:
Hasta aquí, nada raro, Julien acabó contentillo pero nada más. Ese día nos acostamos a las 6h más o menos. A las 10h (11h hora de Letonia) llegamos a Riga y teníamos unas 5 horas para visitar la ciudad. Julien tenía que evitar la siempre odiada resaca, así que decidió empezar el día con una cerveza. Pero no acabó ahí, a toda hora no se podía ver a Julien sin su inseparable rubia Beck (la cerveza alemana). Total que a las 17h ya llevaba unas 7 o 8 y a final del día unas 12.
Pero ahí no acabó todo, porque a las 22h empezamos a beber para salir a bailar después en el barco. Julien se pasó al hard alcohol. A eso de la 1h nos fuimos a bailar. En medio de la pista fuimos a saludar a Julien gritando su nombre cuando de repente, tras unos zarandeos, el suizo se precipitó al suelo golpeándose la boca con una barandilla de acero. Plasss!!! K.O. instantáneo.. Intentamos levantarle pero no hubo manera. Decidimos después dejarlo en el suelo y llamar al doctor del barco. Menuda sorpresa la nuestra, cuando apareció éste, con un ligero toque de ebriedad. Tras el desconcierto, los de seguridad y el "doctor" acompañaron a Julien (recuperado ya del K.O.). Además de estos se fue con el una chica francesa, porque hablaba francés,.. craso error.
Lo cierto es que, cuando pensábamos que la noche de Julien había concluído, ocurrió lo inesperado. Julien, sin gafas, conmocionado y borracho, se puso nervioso y empezó a forcejear con los guardias. La cuestión es que los guardias echaron a la chica francesa y empezaron a reducirlo a base de puñetazos y llaves. Al cabo de de 1 hora Julien se despertó sangrando, sin camiseta, en un cuarto frío, sin nada más que una cama y un lavabo,.. efectivamente, el suizo acabó en la carcel del barco.
Lo más duro fue, posiblemente, despertar, sin recordar 12 horas de un día, reventado a golpes, sin un diente y con una resaca de elefante bajo las espaldas. Pero Julien no se derrumba ante esto, él responde con una sonrisa:
1 comentarios:
a ver si aprendes de la moraleja...
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